Señor Mío y Dios Mío, Padre bueno, en esta noche de Viernes Santo, día en que tus hijos nos encontramos conmemorando con sumo

recogimiento, la pasión y muerte de tu Hijo amado, te rogamos ahora que llega la noche nos infunda el valor de esperanza en una vigilia de oración, reflexión y silencio, por su esplendorosa y eterna resurrección, te pedimos nos llenes de fortaleza y entrega para ofrendar también nuestra vida por los demás.

Amado Padre, limpia nuestros ojos y nuestros corazones, para poder ver el divino rostro de tu amado Hijo, en cada uno de nuestros hermanos que están sufriendo todo tipo de enfermedades, en los indigentes y desposeídos de su fe y de sus bienes materiales, en las personas sin techo, sin trabajo, en los hermanos en situación de calle, en los abuelos de los geriátricos, en los que sufren persecuciones por tu nombre, por todas las personas que pasan junto a nosotros, por los que están en nuestras familias a nuestro lado o lejos físicamente, pero cercanas a nuestros corazones y por nuestros vecinos también.

Padre Amado da pan a lo que no tienen, hambre y sed de justicia a los que tienen pan.

Envia sobre todos nosotros tu santa bendición, tu esperado perdón, tu fraterno consuelo y acrecienta nuestra fe.

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Amén.