Mí Amado Señor al llegar nuevamente la noche acudo a Tí, para agradecerte por traerme paz y tranquilidad a mi corazón, por hacerme
sentir tu infinito amor a pesar de mis limitaciones, errores y desaciertos, gracias por liberarme con tu Inmaculada sangre que derramaste en la cruz y que proteje, gracias por concederme alivio y consuelo en mis momentos de tribulación e incertidumbre, gracias por tu Divina Misericordia.
Ahora amado Jesús me dispongo a descansar, te ruego que me concedas a mí y a mis seres queridos una noche tranquila, con mucha paz y bien, alivia nuestros cansancios y agobios propios de las cosas del mundo y llénanos de entusiasmo para que al despertar mañana continuemos proclamando las maravillas de tu amor y para poder seguir nuestro camino en esta fiesta Pascual, fiesta la de la vida y de tu gloriosa Resurrección... Amén.




































