Amado Señor, es imenso el agradecimiento por estos momentos de silencio, de reflexión, de oración junto a Tí y de poder estar en tu

santa presencia, de poder abrirte mi corazón y todo mi ser con toda tranquilidad, y paz para que entres en el y renueves mis fuerzas.

Gracias, amado Jesús, porque al igual que lo hicistes con los discípulos de Emaús, vienes a mí, y partes el pan abrazándome en cada noche con tu misericordia y te quedas a velar mi sueño.

Gracias por escuchar mi oración...gracias por derramar tu bendición como la lluvia que cae, gracias por acompañar y bendecir a mis seres queridos también...

Amén.