Mí amado Jesús, gracias por habernos acompañado a lo largo de esta primer semana de Pascua, en nuestras alegrías, tristezas y debilidades, y por perdonar nuestras ofensas.


Gracias mi Salvador, por confiar en nosotros y dejarnos una gran misión, gracias mí Señor, por darnos la fuerza necesaria y el ánimo, de seguir el mandato de evangelizar a toda creatura, gracias por tu inmenso amor y tu gran misericordia. Concedenos en nuestro descanso nocturno tu paz a todos... Amén.