
Oh Señor Jesús el descanso nocturno está llegando, agradezco tu compañía y tu bendición a lo largo del día que termina.
Te ruego Señor, seas el guardián de mis pensamientos y de mis actos.
Ayúdame a mí y a los míos a conciliar un sueño reparador, a renovar nuestras fuerzas, para que al despertar, si es tu voluntad, sigamos glorificando tu nombre.
Justo y misericordioso eres, Señor de Nazareth, permitirnos poner nuestras manos entre las tuyas, y así esperar juntos el amanecer...
Amén




































