Gracias mi Dios y mi Señor, por extender tus benditos brazos y tus manos santificadas, por permitirnos protejernos muy cerca de Ti

por estas horas del día, que es cuando nuestras almas necesitan más que nunca de tu consuelo que da vida, de esa paz infinita y reconfortante que solo Tú puedes y sabes derramar.

Gracias mi amado Jesús, por mirarnos con los mismos ojos de ternura, con los que miraste a tus apóstoles, Muchas gracias Señor por encender la lámpara de tu luz divina y escribir el destino en cada una de nuestras vidas y por borrar esas sombras de miedo e inseguridades en nuestras noches oscuras.

Amado Pastor gracias por regalarnos la fuerza y la gracia de tu Santo Espíritu vivificando nuestro existir.

Que durante está noche el Espíritu Santo nos colme con sus dones y ahora que el silencio reina nos disponemos a descansar, pidiéndote que nos abraces fuerte, toma nuestras manos, nuestros corazones y nuestros pensamientos, quédate entre nosotros hasta el amanecer impartiendo tu poderosa bendición.

Amén.