Mi buen Señor, un nuevo día termina y presuroso acudo a Ti, aunque el cansancio físico en ocasiones manda otra cosa, pero la gratitud

termina por predisponerme para darte las gracias verdaderas, por tantas bendiciones de todo tipo que derramas en mi vida y que en ocasiones no percibo.

Gracias Amado Señor, por estos momentos íntimos y sublimes de oración en los que inclinas tu oído y me escuchas con amor infinito.

Te ruego Señor, no permitas que mi corazón se endurezca y enferme por falta de comprensión, dejando de amar a mis hermanos todos, sin importar el color de su piel o su credo y me aparte de Ti.

Concedeme el don de la fidelidad y la perseverancia en la Fe, para seguirte y escucharte. Haz que tu Palabra sea siempre el eje y el centro de mi ser, porque solo Tú Señor tienes Palabra de vida eterna.

Por estos momentos ya todo es oscuridad y silencio, quédate y acompáñame a descansar para que este sea placentero.

Bendice y acompaña a mis seres queridos también, proteje a los hermanos indigentes, cubre de sanidad con tu santo manto a los enfermos, concede trabajo a las personas que necesitan o lo perdieron, da pan a los necesitados, pan y sed de justicia a los que lo tienen y derrama tu paz sobre la faz de la tierra.

Amén.