Señor Jesus amado Maestro, nuevamente llega la noche, momento de agradecerte por la fraternal
mansedumbre que tienes en continuar formando mi persona, para el constante crecimiento de mi alma.
Gracias Señor por ayudarnos a comprender tus mandamientos y concédenos la gracia para poder cumplirlos. Te ruego sigas derramando tu Santo Espíritu en mí y en mis seres queridos, para ser siempre fieles a tu Palabra. Instrúyenos e iluminanos mientras descansamos, grábandonos tus preceptos en nuestras mentes y en nuestros corazones, como Dios Padre grabó los mandamientos para Moisés y su pueblo... Amén.




































