Mi Señor Jesús ya ha llegado la noche del martes con sus silencios y pausas en dónde me dispongo a descansar,
pero siento en mi corazón el sentimiento y la necesidad de hacer un acto de fe, oración y de sublime confianza de agradecimiento en el Espíritu Santo, que viene a mi vida a iluminar mi entendimiento e inflama mi corazón con sus dones, a consolarme en mis inseguridades y sanar mis falencias para edificar una vida cristiana en Ti.
Haz que mi descanso sea una espera alegre en el Espíritu, que sana todas mis heridas y mis dolencias, pidiendo que ese fuego sanador de tu Espíritu, queme por completo toda enfermedad y peste, que nos acecha por estos tiempos sobre la faz de la tierra.
Jesús mi amado Señor, imploro tu santa bendición y en tus brazos por completo me abandono para seguirte, porque sólo Tú Señor tienes palabras de vida verdadera... Amén.




































