Jesús, nuestro amado Señor, nuestros cuerpos rebozan de agradecimiento por habernos dado el regalo de iniciar una nueva semana en

donde continuas llenando nuestro ser con la gracia tan poderosa del Espíritu Santo y sus dones celestiales, como de la misma manera lo hiciste con tus apóstoles, para permitinos propagar tu mensaje de amor a los que nos rodean, diciéndoles que Tú eres la luz y la vida en medio de todas nuestras oscuridades y sosobras, que nunca más nos sentiremos solos, porque sabemos que siempre caminas a nuestro lado ayudándonos a llevar la cruz de cada uno.

Llegando ya la hora del descanso, te pedimos que al despertarnos mañana, pongas en nuestros labios las palabras justas, santas y edificantes para orientar y consolar a todos hermanos que lo necesiten, para poder hablarle de tu amor y proclamar tu Reino...ese Reino que no tiene fin y poder seguir siendo instrumentos de tu mandamientos.

Señor, te imploramos que siempre nos lleves tomados de tu mano, para poder seguirte sin perdernos, ahora concédenos tú santa bendición, para que se derrame sobre todos nosotros y también sobre la faz de la tierra.

Amén.