Mí bendito Señor, ya llega la noche con sus silencios, sus pausas y también la hora del descanso esperado y todo se transforma de tal

forma en un ferviente deseo de consagrarte nuestro ser, nuestros trabajos, todas nuestras penas, dificultades y escollos, porque sabemos que solo unidos a Ti alcanzaremos los méritos que deseamos para nuestra salvación eterna.

Ayúdanos oh Buen Jesús a ver con tus ojos, a actuar con tus manos, a caminar con tus pies, pero sobre todo a sentir con tu corazón, en especial en momentos cuando tenemos que perdonar a nuestros hermanos.

Gracias por enviar en esta noche a tus santos ángeles custodios para protegernos y cuidarnos, concediendonos paz y bien a todos.

Gracias. Señor por el amor incondicional que nos tienes, te imploramos que derrames tu Santa bendición sobre todos, sin mirar color de piel o credo... Amén.