Amado Señor, este es el momento tan esperado por mí de cada día, llega la hora de estar a solas, Tú y yo en una comunión íntima y
fraternal de hermano a hermano, agradeciendote las cosas que me revelas, para continuar con mi misión en esta vida, las cuales considero que no soy digno de ellas, pero tus designios y planes son otros para cada uno de nosotros y así poder entregarte nuestra fe creciente, nuestro amor sincero y nuestra confianza verdadera.
Mucho te agradezco Jesús por ser mi consuelo, mi luz y mi meta, siendo lo que me anima en mis momentos de tribulación, inseguridad de oscuridad.
Tu que me conoces Señor, desde toda la eternidad, escucho tu voz en la intimidad, cuando me dices..."tienes que dar más de lo que recibes".
Te imploro amado Maestro, que envíes a tu Santo Espíritu para que me llenes del don de la sabiduría y así saber discernir lo bueno de lo malo, cumpliendo siempre tu voluntad y tú mensaje.
Abrázame fuerte y de manera prolongada toma mi mano para así poder descansar tranquilo, con mucha paz y bien, te imploro que acompañes y derrames tu poderosa y santificante bendición, junto a tu Santa Madre, La Virgen, sobre todos nosotros, sobre todas las personas que por estas horas sufren enfermedades, padecimientos físicos o espirituales, fobias y miedos de cualquier tipo, y que sea extensiva para todo el mundo... Amén.




































