Oh mí Señor y Dios mío, te damos gracias por extender el poder de tu infinito amor, derramando tu Santo Espíritu sobre todo el
mundo y en todos los que hoy lo esperábamos en este bendito día domingo, donde podemos percibir su presencia, otorgándonos sus dones sintiéndolo muy adentro de nuestros corazones.
Amado Señor, te agradecemos por regalarnos la gracia de poder escucharlo, percibiendolo en forma tan intensa y cercana, porque es un Espíritu fraterno, purificador, comprensible, pacíficante y lleno de sabiduría.
Señor te imploranos, que su inmaculado fuego nos acompañe en esta noche y por siempre, quemando todo lo malo y perverso, todas las pestes y enfermedades, que por estas horas y en estos tiempos, nos causan mucho mal, también acompañanos en nuestros miedos y angustias.
Te pedimos Señor, ayúdanos a abandonarnos sin reservas a sus divinos designios, siendo dóciles y mansos a sus santas inspiraciones.
Oh Dios, que iluminas los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; danos a gustar de todo lo recto, según el mismo Espíritu y gozar para siempre de sus consuelos, por Jesucristo Nuestro Señor... Amén.




































