Jesús mí amado Señor, te agradecemos por no cansarte de repetirnos a cada momento del día que eres nuestro cobijo, nuestro eterno
proveedor de gracias materiales y espirituales y el eterno protector que jamás nos abandonas.
En estos momentos de oración y reflexión donde me dispongo a descansar, te pido Amado Señor, no permitas que me atrapé la distracción o la sordera del mundo.
Ven y toma posesión de mi corazón y hazlo tuyo, haz que tu presencia con la luz de tu Santo Espiritu, sea claridad en mis días nublados, antorcha en mis noches oscuras, susurro de paz en todo momento y abrazo lleno de amor en cada tropiezo, te ruego abrázame cada vez que sienta tu ausencia porque eso realmente hiere mí alma.
Jesús mí Amado Señor, no te vayas, quédate hasta el amanecer y concedeme tu bendición porque Tú sabes que te necesito..Señor y Dios mío... Amén.




































