Pensamiento sábado 29 de Mayo
En una discusión entre posiciones ya tomadas, hay poco que discutir, esto es lo que pasa en el Evangelio de hoy con esa respuesta tan cortante de Jesús.
Las posiciones estaban claras, Jesús con su propuesta, las autoridades aferradas a su lugar, y el pueblo que tenía a Juan como profeta: ninguno iba a cambiar demasiado.
Esto se parece a la normativa: acá no se habla de política, ni de futbol, ni de religión, y se trata de una medida muy sabia, en el sentido que son temas interesantes, pero más de una fiesta o una sobremesa terminaron mal, no por los temas en sí, sino porque se convertía en una batalla verbal, en un choque de fanatismos, donde lo más importante era desacreditar al oponente.
Eso no lleva a nada. La discusión es buena si nos ayuda a crecer, si nos hace salir de nuestro centro para hacernos capaces de escuchar otra campana, enriquecernos mutuamente aportando cada uno lo suyo, aún desde la pasión a la que no podemos renunciar.
Jesús varias veces rehusó la discusión, otras las respondió y otras directamente las provocó, la sabiduría nos tiene que hacer capaces de discernir cuando es oportuno cada cosa.
Otro riesgo frecuente de las discusiones, es que en el momento fuerte podemos llegar a decir cosas de las que no diríamos estando serenos, y que después nos arrepentimos, porque fuimos hirientes o agresivos sin necesidad, por eso saber cortar a tiempo antes que eso pase es también un signo de sabiduría.
Dios los llene de paz.



































