Amado Jesús, gracias por la semana que termina, por habernos acompañado, cuidado y guardado de todo peligro, por tu eterna paciencia de escuchar nuestras plegarias.
Ayúdanos a saber perdonar antes de iniciar nuestra oración, a escuchar antes de hablar, a esperar antes de criticar y a perdonar antes de ofender, a nunca darnos por vencidos, puesto que Tú eres nuestra luz y nuestra salvación.
Nos disponemos a descansar con la sublime seguridad de que a nuestro lado estarás hasta el amanecer... Amén .




































