Mí Dios amado como canta el salmista, pongo toda mi fe en Aquel de quien todo lo recibo y cuya Providencia es puntual, perenne,
abundante, infinita y misericordiosa, porque nunca me ha dejado perecer...
Gracias Señor, por llamarme por mi nombre y restaurarme espiritualmente de manera constante para no rendirme jamás en el camino diario de llevar rmi cruz.
Gracias por quedarte y acompañarme con tu santa bendición a descansar.... Amén




































