Mí Amado Jesús te doy gracias por permitirme de poder encontrarme contigo a estas horas en este día lunes, muchas gracias por llenar mi corazón y mi ser, sedientos de tu Santo Espíritu.
Oh mi Señor te alabo y te bendigo, como lo hace el Salmista invocando tu santo nombre: ..." Cuando me siento en peligro, me protejo bajo tu tienda, en lo más escondido de su morada, bajo tus alas guárdame, El me alza sobre la roca"...
Señor Jesús, Tú que eres el Dios de lo imposible, de lo inimaginable y de lo divino, te imploro que te manifiestes dándonos a todos salud de alma y cuerpo, esa sanidad física y espiritual que son propias y únicas de un Dios Todopoderoso y misericordioso.
Mí Amado Maestro te pido que está noche compartas con nosotros nuestros sueños y que el descanso sea reparador, amparados con tu sublime bendición...
Amén.




































