Señor mío y Dios mío, no me alcanzan las horas de este día que termina, para darte las gracias porque siempre escuchas con amor
fraterno, mis suplicas, mis proyectos, mis planes y sueños, derramando tu bendita misericordia sobre mi existencia.
Te agradezco por darme también, la oportunidad de poder reconocer y enmendar mis faltas, que no son pocas, abriendo mi corazón a la posibilidad de rectificar esas fallas que le van quitando el sabor espiritual de la reconciliación con tu infinito amor.
Te pido mi amado Señor, no permitas que mi comportamiento mundano, por momentos, me aleje de Ti, porque no sabría dónde ir.
Cómo a un hermano terrenal te pido que por estos instantes me abraces fuerte, haciéndome sentir tu santa compañía para así tranquilo descansar, te confieso que te necesito...mi Dios y Señor más que nunca... Amén




































