Mí Señor Jesucristo, agradezco a tu infinita providencia por el día que termina, dándome la seguridad de que pase lo que pase, estoy bajo tu cuidado fraterno y tu sublime protección.
Gracias por permitirme vivir este momento de encuentro, sumergido en tu santa presencia, para no estar siempre pensando en mis problemas y desafíos que me presenta la vida, sino con la esperanza puesta en tu amor y en tu ayuda, que en definitiva, es lo que me dan las fuerzas necesarias para imprimir en mi alma el sentido verdadero de la vida.
Ya por estos momentos es todo oscuridad, mí Amado Señor quédate al lado de los que amo y de los que están lejos de casa, o pasan por alguna enfermedad, Señor sé el techo de los indigentes, el plato caliente de comida del que no tiene, también te pido también por todas las personas que ya partieron al cielo y están a tu lado felices y en paz...a nosotros déjanos tu santa bendición y no te vayas porque todos te necesitamos.... Amén.




































