
Amado Jesús, mucho te agradezco por venir y cuidarme en mis sueños, para poder descansar sin sobresaltos, esos sueños están
mezclados con fantasías, pero también con preocupaciones, que tornan difícil el poder conciliar el descanso.
Gracias por enseñarme a ser confiado, paciente, a no dudar y tener fe en tu omnipotente poder, que es más fuerte y poderoso que cualquier tempestad.
Amado Jesús te alabo y te agradezco, por estar siempre presente en mis momentos más difíciles, calmando mis "tormentas" y regalándome tu infinita paz.
Acompáñame en esta noche con tu santa bendición a tener un reparador descanso junto a mis seres amados, para poder mañana alabarte nuevamente... Amén.




































