Señor Jesús, ya llegó la noche y es el momento de agradecerte por venir cada noche a colmar de gozo mi corazón y por concederne tu
bendición para afrontar todas las preocupaciones, peticiones, proyectos y escollos que presenta cada jornada, pero también te agradezco por darme el consuelo que necesito para sobrellevar mis pérdidas, fracasos y desaciertos.
Ahora nos disponemos a reponer nuestros cansancios físicos, rogándote fortalezcas nuestro espíritu, para poder seguir alabando tu nombre y tu obra.
Amado Señor, concédenos la gracia de tener sueños tranquilos y con mucha paz...
Amén




































