
Oh Señor Jesús, te doy las gracias por permitirme iniciar una nueva semana, donde acudo con alegría a nuestro encuentro íntimo de
oración y reflexión, para glorificar tu obra.
Muchas gracias Señor por venir a quitar la modorra espiritual de mi alma y el frío de mi corazón que empañan, todo aquello que pudiere traerme tristezas y desconciertos, para que tu luz y sabiduría lo transforme todo, tornándose en gozo y alegría.
Me dispongo a descansar confiadamente, porque Tú me llenas de tu amor, me inundas de tu gozo y me sellas con tu Santo Espíritu para no depender de nadie más, que de Ti... Amén.




































