Mi amado Jesús, ha llegado nuevamente la hora de encontrarnos y de profesar mi agradecimiento por este primer día del mes, que por tu divino designio me permitiste

iniciar. Gracias por recibirme cada noche con tus brazos abiertos a pesar de mis fallas y defectos. Enséñame amado Rabbi, a vivir con templanza, a implorar tu ayuda a través de la oración.
Permíteme pedirte, que no te olvides de pasar tu mano sanadora sobre todos nosotros para tener salud de alma y cuerpo, protegiendonos con tu inmaculada sangre de esta peste.
Colma con tu amor y tu luz a los que amamos y ya están contigo y a todos nosotros tambien, que tu santo manto y tu invencible nombre sea alabado,. entre nosotros, hoy y por siempre... Amén.