Jesús mí amado Señor, como inclina su luz el día dando paso a la noche, Tu también
inclinas tu oído hacia mí, cada vez que te invoco y escuchas mis súplicas cuando mas lo necesito, por ello te doy gracias y te alabo. Te pido que me ayudes a alcanzar la santidad y esforzarme para ser fiel a tu Palabra.
A ti, Madre santísima de Jesús y también Madre mia, te imploro que junto con tu amado Hijo, me ayuden a aumentar mi fe, alcanzando esa confianza que adquirió Tomás, quien en un momento dudó, como lo hago en ocasiones, pero después se volvió testigo fiel de nuestro Salvador. Ayudame a no dudar y no ser tibio en mí fe. Dentro de unos momentos me dispongo a descansar, Señor Jesús y Vírgen amada, ruego que se queden y me acompañen, que me amparen y me protejan, hasta el amanecer.... Amén.




































