Amado Señor, por estos momentos vengo presuroso para agradecerte, me permitas que en cada anochecer pueda disfrutar del gozar de tu divina presencia que trae paz y bien.
Amado Señor, te ruego me protejas de todo lo malicioso del mundo, protejeme de toda tentación, orgullo o soberbia, de toda situación que pueda alejarme de Ti y defiéndeme de las asechanzas del demonio y haz que nunca pierda de vista mi origen y mi destino que no es otro, sino ser discípulo y testimonio tuyo.
Amado Señor, abrázanos fuerte con el poder de tu Gracia a todos nosotros y a nuestros seres queridos, para que el temor y la incertidumbre, no aniden en nuestros afligidos corazones y que con el poder de Santo Espíritu desaparezcan y podamos dormir tranquilos... Amén.




































