Mí amado Jesús, muchas gracias porque en cada anochecer tu presencia logra transformar mi cansancio en alegría, por llenarme con

tu sabiduría y poder descubrir tu inmenso amor, porque al palpitar ese eterno amor, hace que yo puedo amar a los que me rodean.

Muchas gracias por disponer de que mi corazón, trate de ser un corazón semejante al tuyo, manso, humilde y entregado, gracias por regalarme el don de experimentar que mi yugo es, suave y ligero, porque solo en Tí encuentro descanso, paz y alegría.

Con tu santa bendición Señor, nos disponemos a descansar y reponer nuestras fuerzas para continuar trabajando para la Gloria de tu Reino... Amén.