Mí amado Señor, te rogamos que te quedes con todos nosotros, en esta noche donde el frío y la oscuridad arrecian, dónde solo la luz de

tu Divina Misericordia ilumine nuestros corazones en la oración, el agradecimiento y la acción, para saber recibir esa paz que irradia tu infinito amor.

Defiéndenos de las acechanzas del enemigo, protegiendo nuestros hogares y nuestras familias, de todo peligro y enfermedad.
Amado Jesús, en la dichosa espera de que nos concedas un sueño placentero y reparador, te pedimos que renueves nuestras fortalezas con el deseo vivo, de que continuemos haciendo siempre el bien, impartiendonos a todos tu santa bendición... Amén.