Jesús amado Maestro, en esta nueva semana que hoy finaliza es inmenso nuestro

agradecimiento por habernos permitido vivir esa paz, en la serenidad que solo tu presencia nos brindas en cada noche, en momentos de oración y reflexión.
Ha llegado la pausa y es hora del descanso. Mí buen Maestro, te rogamos que quites de nuestras mentes y de nuestros corazones todas las angustias, miedos y preocupaciónes para poder conciliar tranquilos nuestro descanso, para despertarnos mañana, con mucha fe y optimismo a enfrentar todo lo que la nueva semana y la vida nos traerá.
Gracias por llamarnos e invitarnos siempre a ser mensajeros de tu Evangelio, solo te imploramos que la Gracia de tu Santo Espíritu nos ilumine en nuestra misión... Amén.