Mi amado Jesús, tanto te agradezco por haberme permitido terminar este día tan especial, en donde he compartido, gracias a tu voluntad divina, con muchos amigos y hermanos.
En estos momentos en donde percibo tu presencia, en el silencio de mí habitación puedo experimentar esa paz, serenidad y esa amistad infinita que solo Tú irradias.
Gracias por saber que un verdadero amigo, ofrece hasta la vida por otro amigo, como tu lo hiciste por mí en la Cruz.
Te imploro mí amado amigo, que me enseñes a ver en mi interior para poder reconocer mis errores...esas ocasiones en donde he sido egoísta, limitado y ajeno a tu voluntad.
Gracias Señor, por ser luz y guía, por acogerne siempre en tus amorosos brazos, por invitarme a ser parte de una nueva familia...de esa familia que sabe cumplir con la voluntad de nuestro amado y buen Padre Dios, para la grandeza y extensión de su Reino... Amén.




































