
La división entre buenos y malos era el principal atractivo de Titanes en el Ring, y también de incontables novelas, películas, y toda
clase de relatos populares, que cuando nos liberamos de la tentación de encasillar a la gente y etiquetarla, tienen una finalidad educativa, que es la de incentivarnos a querer ser buenos, aunque la pasemos mal en algún momento, o nos veamos rodeados de maldad por todos lados.
El final feliz para los buenos y el castigo para los que hicieron trampas, también apunta a eso. Son códigos que tenemos que saber interpretar, ante todo porque están adentro nuestro.
En esa línea está la explicación de esta parábola.
Dios quiere que todos se salven, nos escribió San Pablo, para eso, tenemos que renovar permanentemente la opción por el bien, aun en circunstancias complicadas.
La tentación de arrancar el mal por la fuerza nunca fue solución, aunque muchas veces tengamos todas las ganas de hacerlo.
Paz y bien.




































