Mi Amado Señor, ante la fria oscuridad que inunda esta noche, recurro a Ti por tu fogoso calor de amor infinito, con mis silencios de

agradecimientos y satisfacciones por escuchar tu constante llamado a la vocación de servicio, a ser oreja para escuchar, mano para extender levantando al caído y hombro para ofrecer apoyo.

Mi Señor, que tu Santo Espíritu me ilumine para que nunca pueda caer, provocar o inducir al mal a mi prójimo.

Ayúdame con tu Gracia para que al final de mi vida, en mi balance final como discípulo tuyo, sea fiel reflejo de tus mandatos.

Perdona mis faltas y errores, concédeme junto mis seres queridos, la gracia de vivir siempre en la luz de tu verdad.

Por estas noches de fríos tremendos, te pido Señor por todos los hermanos indigentes y en situación de calle, amparalos, protejelos e infunde en ellos el calor de tu fuego divino.

Gracias por orientarnos a todos por el camino del bien y con tu bendición protegernos del mal...

Amén.