
Amado Jesús, la noche del domingo ya ha llegado, siendo este el momento preciso de intimidad y recogimiento, momento de
oración y reflexión donde debo darte gracias por el nuevo mes que me has permitido iniciar en un día consagrado a Ti...el Dia del Señor.
Gracias por invitarme a tu mesa, a través de tu Palabra a comer el pan de la vida eterna que eres Tú, por tal inmenso regalo te alabo y te bendigo por entregarte en este don tan sublime.
Ayúdame Señor a perseverar siempre en la oración, en la Fe y en la entrega y nunca permitas que me aparte de Ti, ni de tus mandatos.
Concédeme una noche tranquila y con mucha paz junto a mis seres queridos, reparando nuestras fuerzas, para que mañana al despertar con entusiasmo, continuemos siendo instrumentos de tu amor en nuestro caminar...Amén.




































