
Amado Jesús, te doy gracias por este día que termina y donde me concediste una nueva oportunidad, para dejar atrás todas aquellas cosas del mundo que me impiden mejorar mi comportamiento y testimonio de cada día.
Te agradezco por darme la gracia de poder escuchar tú Palabra que me enseña el secreto para saber abrir mi corazón de manera mansa, a no endurecerlo como piedra, manteniéndolo amoroso y fiel a tu amor, para aprender y saber compartir lo que tengo gracias a tu providencia, gracias por no dejarme arrastrar por el egoísmo pernicioso que suplanta el don de caridad.
Señor Jesús, deseo de manera ferviente, que tu infinita paz y tu divina misericordia me acompañen en mi descanso, que sea reparador y tranquilo, anhelando que tu santa bendición, se extienda para todas las personas del mundo, sin distinguir credo, lengua o color de piel....Amén.




































