Mi amado Señor, te doy gracias por el día que termina, en donde derramaste de manera benévola tu inmensa gracia en mi corazón, a

sabiendas que me ayudas a discernir todo lo que es correcto, bueno y eterno e iluminame Señor, para que mis ojos estén siempre abiertos y mis oídos estén siempre atentos al llamado, que tu Santo Espíritu me hace para guiarme por el verdadero camino y no errando el sendero del bien.

Amado Señor por estos momentos y antes de retirarme al descanso reparador, concédeme la dicha de reposar en tu pecho para poder contarte, como verdadero amigo que sos, lo que anhela mi corazón...alabandote y reconociendo, porque de las situaciones más áridas, ásperas y de las pruebas más difíciles, Tú mi Dios, puedes saca vida infinita y misericordiosa.

Bajo el amparo del santo manto de la Virgen, tu Madre y con tu santificante bendición nos disponemos a descansar con mucha paz en la tranquilidad de tu espíritu...

Amén.