Mi Señor muy amado, te agradecemos por habernos permitido llegar al final de este día otorgándonos la suficiente fuerza para vencer las cotidianas tentaciones del mundo.

 

Te agradecemos "el estar" por siempre entre nosotros, enseñándonos cual es el verdadero camino del amor.

Gracias Señor, por tu Palabra, que fortalece a nuestro espíritu y que necesitamos tanto, como el aire que respiramos, para entregarnos con gozo a la vida de ser discípulos.

Cuando caminaste por el mundo nos predicaste..."El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará "...cuanto agradecemos estas palabras y te damos alabanza por ser nuestro Dios y hermano.

Te rogamos amado Jesús, quédate con todos nosotros, cuida de nuestras familias, de los indigentes, los enfermos y los que aún te buscan sin poderte hallarte, concédenos amado Maestro, un descanso reparador y haz extensiva tu bendición al mundo entero...Amén.