Señor Jesús, mucho te agradezco por llenarme de esa paz, que solo concede Tú presencia cada anochecer en nuestro encuentro íntimo de oración y reflexión.
Tú sabes Señor que soy débil ante las falencias espirituales y es ahí donde reflexiono y siento que necesito más que nunca de Ti, te ruego que no me sueltes de tu mano, para no extraviarme en el camino del mundo.
Me dispongo a descansar con la plena seguridad que mañana todo será mucho mejor que hoy, que todo tendrá solución, porque Tú, siempre tienes la ultima y podré seguir creciendo en tu presencia.
Gracias Señor, por tu amor que me colma de paz y me da tranquilidad...
Amén




































