Mi Señor amado, este es el preciso momento, de poner mi mente y mi corazón en la intimidad del silencio, para poder estar en tu presencia donde tu siempre reinas,
recordando al Salmista uniéndome a él en su oración: "...No te turbes alma mía, no te inquietes dentro de mí...Yo solo espero en Ti y mientras tanto te alabo para que así, mi alma encuentre aguas de reposo que la reconforten...".
Amado Señor, te doy gracias por el regalo de tu luz, que irradia fuente de vida, de sanación, de amor, misericordia y alegría.
Por estos momentos nos preparamos para descansar reponiendo nuestras fuerzas, junto a tu lado todo nos es posible, acompáñanos Señor y concedenos tu santa bendición... Amén




































