
Mi amado Jesús, al llegar cada noche preparo mi corazón y mi mente para recibirte como un verdadero Rey, abro mi corazón para ofrendartelo como humilde hospedaje y agradecerte por tu permanente cercanía y amor.
Te imploro Señor que tu Gracia obre en mi, para ser un verdadero discípulo tuyo, para estar atento a tu Palabra, para saber dejarlo todo y seguirte sin miramientos, repitiendo como lo hacía San Alberto Hurtado..."Contento...Señor contento..."
Ahora espero Señor tu fraterno abrazo, que concede mucha paz a mi mente y corazón, para así poder descansar tranquilo con tu santa bendición...
Amén.




































