Amado Jesús, mucho te agradecemos porque en cada noche que llega, con ella nos envías a tu Santo Espíritu para reconfortar a nuestros corazones, llenándolos con mucha paz, serenidad y armonía, siendo nuestro consuelo y socorro.
Señor Jesús, te rogamos en nuestras oraciones de esta noche, que tu inmaculado corazón derrame bendiciones de sanación para todas las personas del mundo que sufren cualquier tipo de enfermedades y que tu divina presencia se haga extensiva hasta el último rincón del mundo, con la esperanza de que en el nuevo amanecer, contemos con las fuerzas necesarias para seguir caminando y siendo instrumentos de tu amor.
Amado Jesús, impártenos tu bendición antes de entregarnos al descanso, compartiéndola junto a nuestros seres queridos...
Amén




































