Señor Jesús, te damos gacias por la nueva semana que nos has permitido comenzar.

Gracias Señor, por saber que te quedaste en el Sagrario para todos nosotros y por ofrecernos tu cuerpo y sangre, como pan de vida y cáliz de salvación, porque eres el Camino, la Verdad y la Vida.

Señor, imploramos tu gracia santificante para poder cumplir con tus mandamientos y guardar por siempre tus palabras, sin recriminar nada a cambio.

Llénanos con tu Santo Espiritu y tu Divina Misericordia, para no abandonarte nunca, porque no sabríamos adónde ir, porque solo tú Señor tienes palabras de vida eterna, déjanos ser tus fieles discípulos y tus testimonios vivos.

Te pedimos que nuestros descansos sean tranquilos, con paz y serenidad, sabiendo que estás siempre a nuestro lado, impartiendo tu fraterna bendición... Amén.