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Habitualmente, solemos clasificar como historia, solo a grandes hechos trascendentales, y olvidamos los simples de cada día, que también lo son y que tanto significan.

Hoy queremos recordar a Doña Margarita Vachieri de Parolín, mas conmunmente conocida como Doña Parolín, que desde el seno del barrio de Newells de Cañada de Gómez, fue parte de la historia de muchos cañadenses.

¿Quien no se ha curado el empacho, la ojeadura, los nervios y la soleadura con Doña Parolín?

Era solo padecer de los trastornos que ocasionaban estas molestias, para ir en busca de la sanación en lo de Doña Margarita.

Rivadavia 1657, corrias el pasador de hierro, tocabas timbre y allí estaba.

Si se trataba de empacho... tira roja con una medalla en la punta que debias sostener en tu ombligo, Margarita extendia sobre esa tira dos brazos, oración bendita de por medio y si no coicidía con el destino, significaba que habías comido demasiado, especialmente despues de las fiestas, donde la concurrencia era importante.

Un dolor en una muñeca, o tobillo entre otros, significaba que te habías sacado varios nervios de lugar, por lo que Margarita descubría, tras colocar un puñado de trigo en un vaso de agua. Los granos de trigo que flotaban, era la cantidad de nervios que estaban fuera de lugar según su diagnóstico.

Doña Margarita nació en zona rural de Correa y al poco tiempo vino a Cañada de Gómez.

En 1950 comenzó con el oficio de sanación, brindado especialmente a los niños, nos relata su hijo Juan Carlos al que también le preguntamos como lo aprendió, diciendo no conocer, pero si estar seguro, que por su amor a Dios y al prójimo, Jesús escuchaba sus súplicas por su fe como intersesora.

Falleció de pronto en 1997 a los 81 años, ejerciendo hasta horas antes dicho servicio, contemplado en la sabiduría popular.

Con ella, se fue parte de la historia de muchos cañadenses, que aún hoy, la seguimos recordando con cariño.

Agradecemos a Juan Carlos Parolín por su atención.