En el relato de Juan encontramos una manera distinta con la que Jesús convoca a sus primeros discípulos, que si la comparamos con
Mateo, Marcos y Lucas, nos vamos a encontrar con serias dificultades para compaginar lugares, personas y tiempos.
Es que las decisiones importantes, no son de un solo momento o de una sola vez, son fruto de varios encuentros, diálogos, tiempo para pensar, evaluar y todo eso.
Hoy, que tan preocupados estamos por la falta de vocaciones, tenemos que incluir esto entre las inquietudes: ¿cuáles son los espacios y tiempos que tenemos en la Iglesia para hacer un acompañamiento y discernimiento vocacional? Y lo que es más complejo de resolver, ¿Cómo tenemos que hacer para que nuestros chicos, adolescentes y jóvenes lleguen a plantearse la vocación a la vida consagrada como una opción personal? Si tenemos esos espacios, ¿están actualizados o estamos repitiendo esquemas solo porque en otro tiempo dieron buenos resultados?
Además, también cambiaron las etapas de la vida, los 18 a 20 años ya no es un tiempo de decisiones, como era tiempo atrás. Y hay más, pero vamos despacio, porque, como siempre todo está en manos de Dios, y Él sabe por dónde lleva las cosas, sabe que la Iglesia busca renovarse vocacionalmente y nos va a dar lo que necesitamos.
Alabado sea el Señor.




































