Mi Amado Señor, nuevamente llega otra noche y presurosos nos disponemos a darte gracias, por tu constante compañía y bendición a lo largo de este día, que da lugar en estos momentos a la oración de alabanza, agradecimiento y reflexión.
Amado Señor, te damos gracias por ayudarnos a trabajar nuestra fe y cultivar nuestro espíritu, para que no seamos cristianos vacíos, fríos e incoherentes en nuestros testimonios, para que nunca nos digas ,"...ay de ti...", inspiramos Jesús a no ser jueces, a medir a todos con la misma vara por igual, infúndenos la vocación de la solidaridad que es sinónimo de amor, para brindar ayuda cristiana a los que más nos necesitan y rodean, pudiendo así encontrar juntos el camino del compartir y del brindarse.
Amado Señor, gracias porque sabemos que Tú nunca nos abandonas, que Tu estas siempre a nuestro lado, aún en nuestros descansos, por eso lo hacemos con paz y bien...Amén.




































