Mi amado Señor, ya llegó la noche y con ella el final día, momento propicio para

agradecerte con un corazón rebosante por el don de la vida que me regalas, dándome la oportunidad de la oración donde a tu lado puedo hacer una revisión de mi vida espiritual, de convivencia y reflexion sobre la salvación eterna. Amado Señor, en tu Evangelio de hoy me hablas de estar en vela, para estar preparado a tu llegada.
Te elevo mi ruego para que me instruyas, me alumbres y me ayudes a mantenerme en el camino de la fidelidad cristiana, que no es fácil por estos tiempos, mirando siempre de frente al Reino de Dios, donde quiero seguir siendo parte de él.
Mi amado Señor, solo te pido que me guardes en tus llagas, que me guardes en tu costado...guárdame hasta el nuevo amanecer, porque te necesito, porque tu eres y seguirás siendo mi Rey y Señor...Amén.