Amado Maestro, en esta nueva semana que me concedes la gracia de comenzar te doy gracias y te alabo por ello, gracias por estar siempre en mis momentos de oracion y reflexión en cada noche.
Gracias por asistirme con tu Santo Espíritu para calmar y clarificar mi mente, apartándome de todo aquello que distrae y roba mi paz y el gozo, que infunde tu presencia.
Gracias por compartirnos tu Divina Misericordia para que con su gracia y poder, guíe mi vida y la de mis seres queridos.
Te imploro que limpies mi interior, de todo hábito pecaminoso para poder seguir gozando de tu gracia, don que salva.
Mi amado Señor, por estas horas afuera ya todo es silencio y oscuridad, pero nada temeré porque siento tu presencia y tu abrazo fraterno lleno de paz.
Abrázame fuerte porque realmente lo necesito y quédate junto a todas las personas, así esperaremos con tranquilidad de gozo el nuevo amanecer....
Amén.




































