Señor mío, te damos gracias por este mes que nos has concedido terminar llenándolo con tu gracia, que es sinónimo también de misericordia y bendición.
Te agradecemos por tu permanente y santificante presencia en nuestras vidas y en la de nuestros seres queridos.
Mi Señor, te damos gracias porque Tú sabes de nuestras fallas en la Fe, de nuestras limitaciones espirituales y de nuestra correspondencia hacia Ti, porque sigues apostando en nosotros, como lo hiciste en la Cruz, confiando en nosotros, pero tu Gracia gloriosa que nos dispensas, es la que nos invita a testimoniar y predicar tu Reino, acrecentando y transformando nuestras vidas, ayudando a otros a transformar las suyas, para que juntos te alabemos y gloriquemos.
Mi amado Señor, agradecemos tu diaria presencia, quedándote para acompañarnos a descansar en la tranquilidad de tu paz, esperando la llegada del nuevo mes. Amén...




































