Amado Señor, gracias por concederme todos tus beneficios de manera cotidiana, sin mirar mi grado de entrega a Ti.


Te agradezco Señor, por conocerte por medio de tu Palabra, porque es sanadora para mi mente y mis pensamientos, gracias Señor, por tu presencia en nuestro encuentro íntimo de oración diaria donde siempre estás, siendo consuelo en mis tribulaciones y en mis miedos.
Te pido Señor, que bendigas y acompañes a mi familia, a todas las familias y personas del mundo, para que no les falte un techo como cobijo, un vestido para sus cuerpos y alimentos genuinos a lo largo del mes.
Ofrezco mis oraciones para que todas aquellas personas que buscan empleo o pasan por situaciones difíciles como enfermedades o tribulaciones físicas, sientan y experimenten la sanadora presencia y de protección que solo Tú brindas.
Ahora deseo que mi descanso sea en tranquilidad y paz junto a Ti, con la esperanza de ser un verdadero merecedor de todo lo bueno, verdadero y eterno de tu plan divino de salvación... Amén.