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Corrian los años 70 y un pujante Barrio Parque de Cañada de Gómez se encontraba en pleno crecimiento.

 

Por esas épocas, solo el tendido eléctrico había llegado al lugar; y a un par de viviendas, el teléfono fijo.

Las familias Mercalli y Portmann, eran los poseedores de aquel supremo avance tecnológico, que conectaba a los vecinos del barrio con el mundo.

Llamados de necesidad y urgencia, se canalizaban por medio de estas dos familias, que por cuestiones de solidaridad, abrían las puertas de sus casas gentilmente.

Mercedes, Nilda, Orlando y su mujer y otros integrantes, estaban dispuestos las 24 horas los 365 del año, con frio, calor, lluvia...  tocabas timbre, te hacían pasar al living donde estaba el aparato de pasta, hacías el llamado necesario, preguntaban a la operadora cuanto era la tarifa y pagabas... aunque mas de una vez, era atención de la casa.

La instalación de una cabina telefonica pública en Ocampo y Alberdi por fines de los 70, dio alivio a tan magna tarea realizada por  estas dos familias cañadenses, que sin proponerselos, fueron los pioneros del servicio telefónico en dicha zona, denominado luego comercialmente como Locutorio.