Mi amado Señor, ha llegado otra noche más y te doy gracias porque Tú nunca faltas a nuestra cita de oracion y alabanza, te agradezco

por la oportunidad que me das cada día de revisar mi interior, para retomar la senda del bien, transformando todos mis pensamientos en pos del bien, para ser un verdadero discípulo, no solo para mi conversión, sino para ser reflejo tuyo en los demás, con mis actitudes y testimonios de cada día.

Señor, ruego y deseo escuchar cuando pronuncies "Effetá "... para no tener más cegueras espirituales en mis ojos, ni oídos sordos a tus palabras y un corazón abierto a tus designios.

Ahora me dispongo a descansar, sin antes encomendarte a las personas que amo. Como siempre te imploro que te quedes entre todos nosotros, abrazándonos fuerte e impartiéndonos tu bendición.... Amén.